
El papi todavia estaba durmiendo, los pitufos y yo despiertos, asi que se lo he propuesto y han estado los dos super entretenidos preparando nuestro desayuno dominical.
Muchas veces me da pereza hacer cosas en la cocina involucrando a los dos pero mañanas como la de hoy me recuerdan que vale la pena hacerlo!.
Pues sí , merece la pena aunque acaba uno el doble de cansada , ellos se lo pasan genial . ¡ Ay , la pequeña se ve súper graciosa ! Parece hacer una fuerza enorme para trabajar la masa ,jaja. Cuándo hacerlo sino ahora , luego crecen rapidísimo ,y eso forma parte de sus hermosos recuerdos. Así que disfrútalos.
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