Para estos desafíos suelo preparar un imprimible sencillo en el que pueden ir tachando los días. Les ayuda a tener el objetivo presente y, sobre todo, a ver que avanzan. Esta vez no fue diferente: en un momentito hice uno en Canva y hoy hemos empezado el reto.
Tengo que confesar que soy muy fan de los juegos de mesa. Me parecen herramientas maravillosas con las que se aprenden muchísimas cosas mientras te diviertes: matemáticas, lenguaje, estrategia, respeto de turnos, saber ganar y saber perder, control de la frustración… Todo eso sucede casi sin darse cuenta, alrededor de una mesa y compartiendo tiempo juntos.
Con las vacaciones de Navidad a la vuelta de la esquina, sin cole ni extraescolares y probablemente con algún juego nuevo llegando a casa como regalo, este reto me parece un plan perfecto. Una forma sencilla de llenar los días, de crear un pequeño ritual y de pasar tiempo de calidad en familia sin pantallas.
El desafío, de momento, es solo con mi hijo pequeño, pero estoy bastante segura de que cuando el resto de la familia nos vea sentados jugando, más de uno se acabará sumando algún día.
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