miércoles, 17 de diciembre de 2025

Juegos de mesa pequeños para niños muy pequeños: ideales para viajes y restaurantes

Con el desafío de juegos de mesa del que os hablé en el post anterior, he estado reordenando los muchísimos juegos que tenemos en casa. Al hacerlo, me he reencontrado con juegos a los que hacía tiempo que no jugábamos, pero que cuando mis hijos eran pequeños nos regalaron muchísimas horas de diversión.

Han sido juegos que, al volver a tenerlos en las manos, me han traído recuerdos muy bonitos de aquella etapa: tardes tranquilas, risas, alguna pequeña frustración… y muchos aprendizajes sin darnos cuenta.
Así que he pensado que quizá podrían servir también a otras familias con peques.

Hoy os traigo una pequeña selección de juegos pequeños, de esos que se guardan fácilmente en una mochila o en el bolso y que vienen genial, por ejemplo, para acortar la espera de la comida en un restaurante, un viaje o una tarde fuera de casa.


1️⃣ Piou Piou (Djeco)

Durante mucho tiempo fue el juego favorito de cada uno de mis hijos cuando eran pequeños. Lo jugamos muchísimo, lo regalamos en muchos cumpleaños… y siempre fue un éxito.
Es un juego sencillo, con una temática muy atractiva para los niños y con la dosis justa de emoción y estrategia para esa edad.

Le tengo tanto cariño que, aunque hace ya tiempo que no lo jugamos, como es pequeñito, se queda en casa.





2️⃣ Tempo, kleine Fische

Una de las cosas que más me gusta de este juego es que se puede jugar enfrentados o cooperando, simplemente eligiendo equipos distintos (pescadores y peces) o el mismo.
Esto lo convierte en un juego ideal para peques que todavía no llevan bien lo de perder solos y disfrutan más cuando todos reman en la misma dirección.

Es rápido, muy visual y fácil de entender, perfecto para primeros juegos de mesa.

Aunque las instrucciones están en alemán, podéis leer como se juega aqui.



3️⃣ Dobble Kids


Un clásico que no necesita mucha presentación. Dobble es uno de esos juegos que crecen con los niños: se puede empezar a jugar muy pronto y seguir disfrutándolo durante años.

Ocupa poquísimo, se explica en un minuto y funciona igual de bien con niños, adolescentes o adultos.

Ideal para llevar siempre a mano y sacar en cualquier momento.





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domingo, 14 de diciembre de 2025

Un reto sencillo para estas vacaciones: jugar a juegos de mesa durante 30 días

La idea no fue mía. Esta vez me la propuso mi hijo menor, que tiene 10 años: plantearnos el reto de jugar al menos una partida a un juego de mesa al día (incluyendo juegos de cartas o dados) durante 30 días.

No es la primera vez que en casa hacemos desafíos de este tipo. A lo largo de los años hemos probado muchos, casi siempre relacionados con la lectura, como podéis ver aquí, aqui o aquí. Otras veces han sido retos que se proponían ellos mismos, como tocar todos los días un ratito la guitarra.

Para estos desafíos suelo preparar un imprimible sencillo en el que pueden ir tachando los días. Les ayuda a tener el objetivo presente y, sobre todo, a ver que avanzan. Esta vez no fue diferente: en un momentito hice uno en Canva y hoy hemos empezado el reto.

Tengo que confesar que soy muy fan de los juegos de mesa. Me parecen herramientas maravillosas con las que se aprenden muchísimas cosas mientras te diviertes: matemáticas, lenguaje, estrategia, respeto de turnos, saber ganar y saber perder, control de la frustración… Todo eso sucede casi sin darse cuenta, alrededor de una mesa y compartiendo tiempo juntos.

Con las vacaciones de Navidad a la vuelta de la esquina, sin cole ni extraescolares y probablemente con algún juego nuevo llegando a casa como regalo, este reto me parece un plan perfecto. Una forma sencilla de llenar los días, de crear un pequeño ritual y de pasar tiempo de calidad en familia sin pantallas.

El desafío, de momento, es solo con mi hijo pequeño, pero estoy bastante segura de que cuando el resto de la familia nos vea sentados jugando, más de uno se acabará sumando algún día.



jueves, 11 de diciembre de 2025

Tres series de libros que han enganchado a mi hijo de 16 años (2025)

Cada año intento recopilar ideas de lecturas que han funcionado bien en casa, por si pueden servir de inspiración a otras familias con adolescentes a los que les guste perderse en mundos fantásticos, llenos de aventuras o con tintes distópicos. 

Hoy quiero compartir tres series que han enganchado a mi hijo de 16 años y que, quizá, puedan convertirse también en un regalo perfecto para vuestros lectores jóvenes.



1. La senda de los dragones

Esta saga ha sido un éxito absoluto en casa. Mi hijo lee todo lo que publica el autor desde que, con 11 años, le regalaron el primer titulo de El sendero del guardabosques, su puerta de entrada a este universo. Fantasía clásica, aventura y ritmo rápido: perfecta para jóvenes que quieren perderse en un mundo épico. De hecho creo que es de este autor del único que mi hijo ha releído libros. 



2. Metro 2033 

La saga Metro 2033 ha sido otro descubrimiento memorable. Mi hijo empezó a leerla en español, fascinado por ese mundo subterráneo postapocalíptico que mezcla supervivencia, misterio y un ambiente siempre cargado de tensión. El detalle curioso llegó más adelante: el último libro de la saga aún no estaba traducido al español, así que decidió leerlo en alemán.




3. Nacidos de la bruma (Mistborn)

La primera trilogía de Brandon Sanderson le fascinó tanto que después ha seguido buscando más libros del autor. Magia original, personajes memorables y giros inesperados: es una puerta de entrada ideal para adolescentes que quieren algo más elaborado que la fantasía juvenil clásica, pero que todavía disfrutan de mundos llenos de aventuras.





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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Leer gracias al fútbol: series de libros que engancharon a mi hija

 Los caminos hacia la lectura siguen rutas muy distintas. En mi casa, con dos chicos y una chica, quien tiene más afición al fútbol de toda la familia es, precisamente, mi hija. Y su camino para convertirse en lectora independiente llegó a través de libros relacionados con el fútbol.

Aquí dejo una recopilación de series de temática futbolística que ha leído a lo largo de los últimos años:


Los Futbolísimos
Misterio, humor y fútbol se dan la mano en esta serie protagonizada por un equipo muy especial. Cada libro es una aventura diferente, con enigmas que resolver y mucho espíritu de equipo. Perfecta para enganchar a lectores a partir de 8 años. Tanto en formato libro como en audiolibro, es una serie que mi hija ha ido leyendo a lo largo de los años y que, incluso ahora, con 13, sigue queriendo leer cada vez que aparece un nuevo título.








Futbolmanía
Una serie protagonizada por jóvenes futbolistas que viven el fútbol con intensidad dentro y fuera del campo. Historias ágiles, muy centradas en los partidos, la competición y las emociones que genera el deporte. Es una colección ya descatalogada, pero que se encuentra con bastante facilidad en Wallapop.






Gol y Súper Gol
Series centradas en un equipo infantil que sueña con llegar lejos en el fútbol. Hablan de esfuerzo, compañerismo y superación, con partidos emocionantes y personajes muy cercanos. Ideales para quienes disfrutan del fútbol “de verdad” y de las historias de equipo.









Sara y las goleadoras

Sara no quiere ser animadora: quiere jugar al fútbol. Esta serie pone el foco en el fútbol femenino, la amistad y la lucha por aquello que apasiona a cada uno. Muy recomendable para romper estereotipos y para lectores a partir de 8–9 años.






Las fieras del fútbol club

Una serie llena de acción y partidos intensos, protagonizada por un grupo de chicos y chicas que viven el fútbol con pasión y rebeldía. Ritmo rápido, espíritu competitivo y mucho juego en equipo. En este caso, mi hija ha alternado el formato libro y el audiolibro, y además los ha leído y escuchado en su idioma original, el alemán.

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jueves, 4 de diciembre de 2025

La tradición alemana de la corona de Adviento (y nuestra corona hecha en casa)

 Una de las tradiciones más bonitas de Alemania en estas fechas es, sin duda, la corona de Adviento. A principios de diciembre, casi todas las casas se llenan del aroma del abeto recién cortado y del brillo cálido de las velas encendidas. La idea es sencilla pero cargada de simbolismo: cuatro velas, una por cada domingo de Adviento, que se van encendiendo semana a semana para acompañar la espera hasta Navidad.

Las coronas pueden ser más o menos elaboradas —con piñas, lazos, estrellas, ramas frescas o artificiales—, pero todas tienen ese aire acogedor que convierte cualquier mesa en un rincón especial. Es un ritual que marca el ritmo del invierno y que invita a parar, respirar y disfrutar en familia de un momento tranquilo antes del torbellino navideño.

En nuestra casa, esta tradición tiene además un valor añadido. Todos los años compramos nuestra corona a una vecina del barrio que dedica mucho tiempo y cariño a prepararlas… y lo mejor de todo es que dona todo lo recaudado a un proyecto benéfico diferente cada temporada. Así, decorar se convierte también en un gesto solidario.

Este año, sin embargo, ha sido aún más especial: mi hijo menor decidió ir a ayudarla y terminó haciendo nuestra propia corona de Adviento (¡la de la foto!). Volvió a casa orgullosísimo y contándonos cada paso del proceso.

Partiendo de un aro de paja, fue fijando con alambre las ramas de abeto una a una, creando una base frondosa y suave. Después, con unos pinchos metálicos, colocó las velas para que quedaran firmes y rectas. Y finalmente con la pistola de pegamento caliente fue añadiendo las piñas, estrellas, bolitas doradas y rojas, hasta dejar la corona lista para el primer domingo de Adviento.

Ahora, cada vez que encendemos una vela, no solo celebramos la tradición alemana, sino también la ilusión y el esfuerzo de un niño que se estrenó como artesano navideño.

Las tradiciones son esto: pequeñas cosas que, cuando se viven en familia, se transforman en recuerdos. Y éste, sin duda, se quedará con nosotros muchos años.